SIBATÉUn paraíso de locos
Después de casi 30 minutos de
trayecto el bus iba a gran velocidad por la carrera 40 , Pablo se sentó en el lado derecho del bus
con el fin de poder ver la represa del Muña, era impresionante ver esa majestuosa
extensión de agua combinada con los árboles y el paisaje de las montañas de Cundinamarca, es un cuadro perfecto que lamentablemente hoy
en día se hace
notar más por su olor fétido debido a la alta contaminación que por su propia belleza,
belleza que alguna vez sedujo a millares
de personas que pensaron que este sitio sería un paraíso y pues… no se equivocaron.
Sibaté es un municipio de
Cundinamarca ubicado a 28 Km del sur de Bogotá. Cuenta con grandes atractivos
turísticos entre los más reconocidos y
preferidos por las personas están: la
Catedral de Nuestra Señora del Carmen, el cementerio indígena donde han encontrado
varias obras rupestres, hechas por los Muiscas que alguna vez habitaron allí, el
riachuelo de la ‘’comunidad’’ que se encuentra en toda la mitad de dos de los
barrios más importantes de Sibaté y está en perfecto estado, a tal punto que su
agua es casi cristalina, la Casa Quinta que hoy en día se conoce como Centro
Cultural de la Quinta, la casa de la justicia que se hace notar en todo el
municipio por su gran palma que se levanta por lo menos unos 30 metros de
altura, y obviamente su manicomio uno de los más importantes del país y que a
través del tiempo ha generado en los
habitantes de Sibaté cierto temor por las historias que rondan de el.

Al llegar, Sibaté aún refleja un aspecto de antaño su arquitectura
sigue siendo la misma y no ha cambiado mucho en los últimos años, casas
pequeñas, pocos edificios grandes y vías de dos carriles hacen que la
arquitectura de Sibaté sea llamativa y distinta a la que usualmente vemos en
Bogotá. Pero Pablo sentía más curiosidad por su gente, personas que en su
mayoría son campesinos que aun guardan esa
amabilidad y esa nobleza por las demás, ellos aún manifiestan ese respeto y
amor por su tierra y lo hacen con orgullo. Para Pablo este comportamiento es
extraño, ya que está acostumbrado a la frialdad y al poco interés por los demás
de los bogotanos. Pero en Sibaté esto es distinto parece que todas las personas
se conociesen y sintieran ese sentido de
hermandad de unos por los otros.

Guillermo Barrantes es un ejemplo
de los buenos habitantes de Sibaté, es un hombre de cincuenta y cuatro años de edad
de estatura baja y de ojos color marrón pequeños, comerciante que lleva más de veinte años viviendo en Sibaté,
ahí a criado a sus hijos y a sus dos nietos,
mientras fuma un cigarrillo dice que nunca se iría a vivir a otro lugar
jamás, ‘’ En Sibaté lo tengo todo, esto
es un sitio muy rico para vivir tengo semejantes paisajes, no hay
tanta delincuencia y siempre hay trabajito
para comer ’’. Al hablar de Sibaté cuenta con orgullo los sitios de mayor
interés para las personas, pero cuando le preguntan por el manicomio y de los
mitos que este genera, sus ojos pequeños
se agrandan y su mirada se pone seria, ‘’pues la verdad es que mucha gente dice
que del manicomio se salieron unos locos y comenzaron a correr hasta llegar a la represa y sin pensarlo se tiraron ahí y se ahogaron, la gente dice que
por las noches se escuchan los gritos de los locos cerca de la Represa’’
En el parque central de Sibaté, Pablo pudo
contemplar el Palacio Municipal o
Alcaldía decorado a su alrededor con grandes palmas y flores de varios colores. Un homenaje al
campesino trabajador junto a su esposa posan en un monumento en las cercanías
del parque. Varios negocios muestran con orgullo las fresas con crema, esas
mismas que han atraído por muchos años a
jóvenes, adultos, niños y niñas y es que estas fresas con crema han sido uno de los atractivos más grandes de
las personas para visitar Sibaté

porque
dicen que su sabor es único. ‘’Mijo es que estas fresas con son recién
bajaditas, eso es lo que hace que sepan tan bueno’’. Por otra parte el
centro cultural de Sibaté tiene grandes jardines con inmensos árboles, un
joven tocando el saxofón en el medio del jardín hace que este se vea más
hermoso, dentro del Centro Cultural se pueden
observar utensilios que utilizaban diariamente, Rocas con pinturas que datan de
hace más de 200 años y hasta huesos pudo ver en el Centro Cultural. Obviamente
uno de los sitios más reconocidos en Sibaté es el manicomio y aunque no es
precisamente un sitio para ir a conocer en familia, es un sitio que ha estado
lleno de cierto misticismo y que con el pasar del tiempo se ha convertido en
parte fundamental en los relatos de los Sibateños.
Oscar Echeverry es un joven que
vivió gran parte de su vida en Sibaté, hoy en día es un estudiante del Sena que
aún no puede olvidar el susto que vivió esa noche de agosto. ‘’ Yo Salí de
estudiar a eso de las seis de la tarde, cogí el bus que me iba a llevar hasta
la casa, por alguna extraña razón había un accidente en la vía que de Soacha
conduce a Sibaté, cabe resaltar que yo estudiaba en Soacha centro. El bus se
detuvo y el conductor nos dijo que no podía llegar hasta Sibaté, me baje con mi
mochila y comencé a caminar vi la hora y ya eran las 6.40 p.m, estaba caminando al lado del Muña cuando comencé a
oír pasos detrás mío volteaba pero no había nadie, camine más rápido y escuche
uno murmullos mire para todos lados pero yo estaba solo, a lo lejos ya se veía
Sibaté eso me hizo sentir un alivio pero en ese momento escuche unos gritos
como de desespero, dirigí mi mirada a la
represa y vi una sombra que se sumergió en el agua, lo único que pude
hacer fue correr, corrí hasta que mis piernas no pudieron más, cuando reaccione
ya estaba en el parque de Sibaté, fue un alivio, le conté a mi padre sobre el
hecho y me dijo que esa era el alma en pena de uno de los locos que se escapó
del manicomio y murió ahogado ahí’’

Sibaté que significa en lengua chibcha derrame de la
laguna, es un lugar mágico que ha logrado sobrevivir a este mundo moderno del
siglo XXI y aún mantiene esa esencia Muisca
combinada con la hospitalidad de los buenos campesinos, es un lugar con
paisajes únicos y verdaderamente envidiables, que perfectamente servirían de
ejemplo para narrar historias mágicas como las de García Márquez. La casa
cultural, la iglesia, el parque, los barrios, las calles, las fresas, y el
manicomio han servido para que a través de los años la gente mire a Sibaté y
tenga una y mil razones para ir a visitarla.
PABLO FIGUEROA
PAEZ