viernes, 15 de noviembre de 2013

SIBATÉUn paraíso de locos


Después de casi 30 minutos de trayecto el bus iba a gran velocidad por la carrera  40 , Pablo se sentó en el lado derecho del bus con el fin de poder ver la represa del Muña, era impresionante ver esa majestuosa extensión de agua combinada con los árboles y  el paisaje de las montañas de Cundinamarca,  es un cuadro perfecto que lamentablemente hoy en día   se  hace notar más por su olor fétido debido a la alta  contaminación que por su propia belleza, belleza que alguna vez sedujo a  millares de personas que pensaron que este sitio sería un paraíso  y pues… no se equivocaron.

Sibaté es un municipio de Cundinamarca ubicado a 28 Km del sur de Bogotá. Cuenta con grandes atractivos turísticos  entre los más reconocidos y preferidos por las personas  están: la Catedral de Nuestra Señora del Carmen, el cementerio indígena donde han encontrado varias obras rupestres, hechas por los Muiscas que alguna vez habitaron allí, el riachuelo de la ‘’comunidad’’ que se encuentra en toda la mitad de dos de los barrios más importantes de Sibaté y está en perfecto estado, a tal punto que su agua es casi cristalina, la Casa Quinta que hoy en día se conoce como Centro Cultural de la Quinta, la casa de la justicia que se hace notar en todo el municipio por su gran palma que se levanta por lo menos unos 30 metros de altura, y obviamente su manicomio uno de los más importantes del país y que a través  del tiempo ha generado en los habitantes de Sibaté cierto temor por las historias que rondan de el.
Al llegar, Sibaté aún  refleja un aspecto de antaño su arquitectura sigue siendo la misma y no ha cambiado mucho en los últimos años, casas pequeñas, pocos edificios grandes y vías de dos carriles hacen que la arquitectura de Sibaté sea llamativa y distinta a la que usualmente vemos en Bogotá. Pero Pablo sentía más curiosidad por su gente, personas que en su mayoría son campesinos que  aun guardan esa amabilidad y esa nobleza por las demás, ellos aún manifiestan ese respeto y amor por su tierra y lo hacen con orgullo. Para Pablo este comportamiento es extraño, ya que está acostumbrado a la frialdad y al poco interés por los demás de los bogotanos. Pero en Sibaté esto es distinto parece que todas las personas se conociesen y  sintieran ese sentido de hermandad de unos por los otros.
Guillermo Barrantes es un ejemplo de los buenos habitantes de Sibaté, es un hombre de cincuenta y cuatro años de edad de estatura baja y de ojos color marrón pequeños, comerciante que  lleva más de veinte años viviendo en Sibaté, ahí a criado a sus hijos y a sus dos nietos,  mientras fuma un cigarrillo dice que nunca se iría a vivir a otro lugar jamás, ‘’ En Sibaté  lo tengo todo, esto es un sitio muy rico para vivir tengo semejantes paisajes, no hay

tanta delincuencia y siempre hay trabajito para comer ’’. Al hablar de Sibaté cuenta con orgullo los sitios de mayor interés para las personas, pero cuando le preguntan por el manicomio y de los mitos que este genera,  sus ojos pequeños se agrandan y su mirada se pone seria, ‘’pues la verdad es que mucha gente dice que del manicomio se salieron unos locos y comenzaron a correr  hasta llegar a la represa y sin pensarlo  se tiraron ahí y se ahogaron, la gente dice que por las noches se escuchan los gritos de los locos cerca de la Represa’’
 En el parque central de Sibaté, Pablo pudo contemplar el Palacio  Municipal o Alcaldía decorado a su alrededor con grandes palmas y  flores de varios colores. Un homenaje al campesino trabajador junto a su esposa posan en un monumento en las cercanías del parque. Varios negocios muestran con orgullo las fresas con crema, esas mismas que han atraído  por muchos años a jóvenes, adultos, niños y niñas y es que estas fresas con crema  han sido uno de los atractivos más grandes de las personas para visitar Sibaté
porque dicen que su sabor es único. ‘’Mijo es que estas fresas con son recién bajaditas, eso es lo que hace que sepan tan bueno’’.  Por otra  parte el  centro cultural de Sibaté tiene grandes jardines con inmensos árboles, un joven tocando el saxofón en el medio del jardín hace que este se vea más hermoso, dentro del Centro Cultural  se pueden observar utensilios que utilizaban diariamente, Rocas con pinturas que datan de hace más de 200 años y hasta huesos pudo ver en el Centro Cultural. Obviamente uno de los sitios más reconocidos en Sibaté es el manicomio y aunque no es precisamente un sitio para ir a conocer en familia, es un sitio que ha estado lleno de cierto misticismo y que con el pasar del tiempo se ha convertido en parte fundamental en los relatos de los Sibateños.

Oscar Echeverry es un joven que vivió gran parte de su vida en Sibaté, hoy en día es un estudiante del Sena que aún no puede olvidar el susto que vivió esa noche de agosto. ‘’ Yo Salí de estudiar a eso de las seis de la tarde, cogí el bus que me iba a llevar hasta la casa, por alguna extraña razón había un accidente en la vía que de Soacha conduce a Sibaté, cabe resaltar que yo estudiaba en Soacha centro. El bus se detuvo y el conductor nos dijo que no podía llegar hasta Sibaté, me baje con mi mochila y comencé a caminar vi la hora y ya eran las 6.40 p.m, estaba  caminando al lado del Muña cuando comencé a oír pasos detrás mío volteaba pero no había nadie, camine más rápido y escuche uno murmullos mire para todos lados pero yo estaba solo, a lo lejos ya se veía Sibaté eso me hizo sentir un alivio pero en ese momento escuche unos gritos como de desespero, dirigí mi mirada a la  represa y vi una sombra que se sumergió en el agua, lo único que pude hacer fue correr, corrí hasta que mis piernas no pudieron más, cuando reaccione ya estaba en el parque de Sibaté, fue un alivio, le conté a mi padre sobre el hecho y me dijo que esa era el alma en pena de uno de los locos que se escapó del manicomio y murió ahogado ahí’’

Sibaté  que significa en lengua chibcha derrame de la laguna, es un lugar mágico que ha logrado sobrevivir a este mundo moderno del siglo XXI y  aún mantiene esa esencia Muisca combinada con la hospitalidad de los buenos campesinos, es un lugar con paisajes únicos y verdaderamente envidiables, que perfectamente servirían de ejemplo para narrar historias mágicas como las de García Márquez. La casa cultural, la iglesia, el parque, los barrios, las calles, las fresas, y el manicomio han servido para que a través de los años la gente mire a Sibaté y tenga una y mil razones para ir a visitarla.




 



 




PABLO FIGUEROA PAEZ

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